Institut recherche jacquaire (IRJ)

Institut de Recherche Jacquaire (IRJ)

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La presencia del cuerpo del apóstol Santiago en Compostela, carta 141


Rédigé par Pablo Nogueira Santiago le 6 Août 2022 modifié le 14 Août 2022

En 2020, nuestro miembro correspondiente permanente en Galicia, Pablo Nogueira Santiago, doctor en Historia de París IV-Sorbona, publicó, en lengua gallega, con la Editorial Toxosoutos, un estudio de dos textos que dieron lugar al reconocimiento oficial, por el papa León XIII, de las reliquias del apóstol Santiago en Compostela: La presencia del apóstol Santiago en Compostela según el abad Duchesne (1900) y el canónigo López Ferreiro (1901-1902).

Este estudio encara finalmente a los dos eruditos y da lugar a que reflexionen los lectores de hoy, que ignoran a menudo los enfrentamientos severos que pueden oponer a especialistas reconocidos. Aceptó, de buena gana, resumir su trabajo, para los lectores de la carta francoespañola.





Estos dos textos son obra de dos eclesiásticos renombrados, el abad Duchesne y el canónigo López Ferreiro. Están reunidos por primera vez, publicados en lengua gallega e íntegramente, y van acompañados de una presentación de Pablo Nogueira. El estudio del abad Duchesne, “Saint Jacques en Galice” fue publicado en los Annales du Midi en 1900; él del canónigo López Ferreiro, “Santiago y la crítica moderna ” salió a luz en cuatro números de la revista Galicia histórica entre 1901 y 1902;

Cada uno defiende su postura sobre la presencia del apóstol Santiago el Mayor en Compostela: Duchesne no cree que las reliquias conservadas en la cripta de la catedral de Compostela sean las del Apóstol, mientras que López Ferreiro afirma que son auténticas.

El reconocimiento oficial de la presencia de las reliquias del apóstol Santiago

El cardenal Miguel Payá y Rico (1811-1891), que fue arzobispo de Compostela de 1875 a 1886, fue el promotor de las excavaciones arqueológicas en la catedral de Compostela, para reencontrar los restos del apóstol Santiago que habían sido trasladados y escondidos detrás del altar mayor, para preservarlos de una eventual profanación del corsario inglés Francis Drake en 1589.
Fueron reencontrados en la noche del 28 al 29 de enero de 1879.
La autenticidad de los restos del Apóstol y de sus dos discípulos, Teodoro y Atanasio, fue afianzada por los informes de expertos científicos y ratificada el 1º de noviembre de 1884 por el papa León XIII con su bula Deus Omnipotens.

El fragmento derecho de la apófisis mastoidea conservada en la catedral de Pistoya (Italia), que el obispo de Compostela Gelmírez había obsequiado en 1138 al obispo italiano san Atón y que no fue reencontrado entre los restos de Compostela, sirvió para confirmar la identificación de los huesos del Apóstol.
Para exponer ante los fieles las reliquias del Apóstol, el cardenal Payá inició, desde 1886, la construcción de la cripta situada bajo el altar mayor. Fue acabada por su sucesor el cardenal José Martín de Herrera, en 1891.

Los argumentos del abad Duchesne







El abad Duchesne fue un eclesiástico y un historiador crítico del Cristianismo. Estaba convencido que el apóstol Santiago el Mayor nunca había venido a predicar el Evangelio en España y del mismo modo no podía haber sido inhumado en España.







He aquí el resumen de sus argumentos:
  1. La creencia en el apostolado español del apóstol Santiago tiene su origen en una revisión latina de los Catálogos apostólicos redactados en griego hacia principios del siglo VII. Esos catálogos, según él, no son documentos de los cuales nos podamos fiar.
  2. Hacia el año 830, descubrieron, en la diócesis de Iria Flavia, una tumba antigua que fue considerada como la del apóstol Santiago. Fue pronto objeto de culto y está atestiguado en el año 860.
  3. Hacia la misma época, fue redactado un relato de la Translación del Apóstol de Jerusalén a Galicia. Este relato presupone la predicación del Apóstol en España.
  4. También, en aquella época, se fabricó una carta de un papa san León, imaginario, que habría sido contemporáneo del apóstol Santiago. En ella, se menciona la tumba del apóstol Santiago.
  5. A finales del siglo XI o a principios del siglo XII, la carta de san León, modificada, presenta por primera vez a los dos discípulos, Atanasio y Teodoro.
  6. La Historia Compostelana, acabada en 1139, consagra esa modificación. Desde entonces, podemos considerar que la tradición está asentad 
Su conclusión es muy firme y circunstanciada:

“ De todo lo que cuentan sobre la predicación del apóstol Santiago en España, la translación de sus restos y el descubrimiento de su tumba, sólo subsiste un hecho, él del culto gallego. Tiene su origen en el primer tercio del siglo IX y se trata de una tumba de la época de los romanos, que creyeron entonces ser la del apóstol Santiago. ¿Por qué lo creyeron? No lo sabemos. La autoridad eclesiástica intervino, podemos creer que sólo se decidió sobre indicios graves, según su valoración. Al no transmitirnos esos indicios, no los pudimos apreciar. Aunque los conociésemos, escaparían, quizás, a nuestra capacidad de entendimiento ”.

 
El abad Duchesne llegó incluso a evocar (¡oh, herejía!) la posibilidad que los restos de la catedral de Compostela sean los del obispo herético de Ávila, Prisciliano, que había sido decapitado en 385 por orden del emperador Máximo. Dudó igualmente de la autenticidad de los supuestos restos de santa María Magdalena conservados en el santuario de la Sainte-Baume, en Francia. Eso le ocasionó varias amenazas de muerte y que sus obras fuesen puestas en el Index librorum prohibitorum por el papa Pío X. Sin embargo, en 1973, el papa san Pablo VI rehabilitó el conjunto muy importante de su obra histórica.
Por supuesto, el texto del abad Duchesne fue muy mal acogido en Compostela, lo que llevó a la respuesta del canónigo compostelano, López Ferreiro, que intentó retomar todos los datos alegados por Duchesne, para autentificar los restos redescubiertos, detrás del altar mayor, en 1879, como los de Santiago el Mayor.
 
   

Los argumentos de López Ferreiro

Varias veces, López Ferreiro afirma que el abad Duchesne confunde y atribuye a Santiago el Mayor hechos de la vida de Santiago el Menor. También dice que el abad Duchesne comete algunas “bévues” (meteduras de pata) –el canónigo compostelano escribe esa palabra en francés en su apología redactada en español–. Traduciría mal los antiguos textos griegos y se equivocaría queriendo identificar la ubicación actual de algunos lugares citados en esos textos.
Acusa al abad Duchesne de no ser un historiador honrado, que no transcribiría íntegramente los documentos sobre los cuales se apoya y copiaría únicamente los pasajes que le interesan, de ahí su mala fe. Además, López Ferreiro dice que el abad Duchesne “se escandaliza fácilmente, cuando le conviene”.
Con ironía, López Ferreiro dice que no se atreve a “cualificar a Duchesne ni de ser un indocto ni de ser poco serio”. Acaba por decir que “esas negligencias son indignas de la Ciencia y de un director, que se cree casi infalible, de la Escuela Francesa de Roma y del Bulletin critique”, cargos que el abad Duchesne ocupó. Además, le recomienda al abad Duchesne, ya que, según él, los restos de Santiago el Mayor no están conservados en la catedral de Compostela, que vaya a buscarlos a Jerusalén.
Finalmente, López Ferreiro concluye que no se puede tomar en serio los argumentos de “un crítico no español” y que si se suprime todo lo que el abad Duchesne dijo “gratuitamente, no queda nada o muy poca cosa de su trabajo”.

Cuando Pablo Nogueira iba a publicar este artículo, la revista Peregrino, N.º 201-202 de julio-agosto de 2022, en la página 14, presenta una publicación reciente de la Federación española: La génesis del Renacimiento Jacobeo contemporáneo.
Como miembro asociado de la Federación, nos alegramos de esta difusión más amplia que la ofrecida por el trabajo en lengua gallega de Pablo Nogueira. Por nuestra parte, publicamos la bula Deus Omnipotens, acompañada por un estudio sobre la difusión de este texto a través de todas las diócesis francesas. Todos surtimos esas publicaciones de comentarios, respectando las convicciones de cada uno.
Así como lo escribió el papa Juan Pablo II, introduciendo la encíclica Fides et Ratio:
“La fe y la razón son como las dos alas
que permiten al espíritu humano
elevarse hacia la contemplación de la verdad”
Estos estudios, que datan del siglo XIX, podrían parecer obsoletos, porque son de una época en la que la Historia y la fe se oponían a menudo. Por muy contradictorios que sean, parecen fusionar en esta visión de la poetisa provenzal Marie Mauron, que llegó a Compostela en los años 1950:

“Y la tumba de plata está vacía. Pero justamente lo que la habita, ese gran vacío, es lo absoluto que aquellas ascuas de fe y de amor crearon, como Dios creó de la nada, de su amor, el mundo. Si los huesos reales de Santiago estaban ahí, su polvo augusto sería limitado y finito. En lo intemporal, se expande a las dimensiones sin límite de los corazones que, siglo tras siglo, lo hicieron presente”.

No parece estar en perfecta armonía con las declaraciones sucesivas de Juan Pablo II y Benedicto XVI, cuando hicieron su peregrinación a Compostela: el primero hablaba del “memorial de Santiago” y su sucesor declaraba al entrar en la catedral que “conserva la memoria del Apóstol”?
 


Entonces, Antón M. Pazos, vicedirector del Instituto de Estudios Gallegos Padre Sarmiento, publicó, en 2021, una obra que tiene una relación estrecha con el tema: Las reliquias de Santiago. Documentos fundamentales de la Reinventio de 18791.

1- Santiago, CSIC / IEGPS, 2021. (Anejos de los Cuadernos de Estudios Gallegos, LI).
 

La Réinventio

He aquí una breve reseña de esta obra.
Este acontecimiento histórico, la Reinventio, que es un “puente entre la tradición y la modernidad”, revitalizó las peregrinaciones a Compostela, cuando la ciudad estaba en decadencia. Sin embargo, la primera Guerra Mundial (1914-18), la gripe española 1918-20, la crisis financiera de 1929, la Guerra Civil española (1936-39) y la segunda Guerra Mundial (1939-45) aminoraron la recuperación de la peregrinación “en masa” a Compostela, y hay que esperar el último decenio del siglo XX para que esta tendencia se vuelva una realidad palpable, con el apoyo incontestable del Gobierno autonómico de la Xunta.
Las intervenciones arqueológicas de 1878-79 permitieron también descubrir que hubo un asentamiento en el lugar mucho antes de la llegada del Apóstol y que esta zona estaba habitada desde el Neolítico.
Sin la influencia del cardenal Payá, quien fue el instigador de este objetivo personal de política eclesiástica que culmina con su nombramiento de primado de España en 1886, la bula papal Deus Omnipotens de León XIII no existiría.
Subsiste una incomprensión: después de su nombramiento en Toledo, el cardenal Payá no volvió nunca a Compostela; incluso no se despidió de sus feligreses, como era la costumbre, y no participó en la ceremonia de entrega de los restos del Apóstol en la nueva cripta actual, que él mismo había iniciado.